s
 

 

NUCLEO 1
- Epistemología

- Cosmovisión

- Funciones y Objetivos

NUCLEO 2
- Fundamento antropológico

- Fundamento axiológico

- Fundamento teleológico

NUCLEO 3
- Declaración sobre la filosofía adventista de la educación

- El cristiano ante la cultura

- Factores
co-curriculares en la formación estudianti
l

- Integración fe-enseñanza de los conceptos a la práctica

- Un fundamento bíblico para la integración fe y aprendizaje

NUCLEO 4
- Instituciones educativas

- Programas curriculares

 

 

 

INSTITUTO DE EDUCACION CRISTIANA
SEMINARIO DE INTEGRACIÓN FE-ENSEÑANZA
Sede Universidad de Montemorelos
Junio de 2004

 

INTEGRACIÓN FE-ENSEÑANZA DE LOS CONCEPTOS A LA PRÁCTICA

Por Raquel de Korniejczuk

Introducción

Los educadores cristianos concuerdan en que el eje central de toda la empresa educativa debe ser Cristo y la Palabra de Dios. Este foco es el que le da sentido y propósito a la educación cristiana. Es el que marca la diferencia con la educación secular.

Con todo, parece haber una brecha entre la presentación teórica de estos conceptos y la práctica educativa. Se levantan voces que dicen que la educación cristiana se parece mas a un pastel de educación secular con una cobertura de chocolate cristiano que a un pastel de chocolate cristiano. Elena de White comienza su libro La Educación declarando que "nuestro concepto de la educación tiene un alcance demasiado estrecho y bajo. Es necesario que tenga una mayor amplitud y un fin más elevado." El problema está en la aplicación de los conceptos filosóficos, teóricos a la práctica educativa concreta de una institución educativa y de un docente.

Como el proceso educativose da principalmente en la relación maestro alumno, en esta presentación se analiza el perfil del profesor universitario adventista a partir del perfil secular, y los modos en que los estudiantes universitarios forman su propia cosmovisión de la vida y de su profesión. Se presenta además algunas implicaciones prácticas de la integración de la fe en la planificación de un programa de estudios y de una asignatura.

 

El profesor universitario adventista

Una cara de la moneda más allá de los límites del perfil secular

Probablemente la descripción más completa del trabajo académico de un profesor universitario es la realizada por ErnestBoyer en su libro Una propuesta para la educación superior del futuro, donde presenta los cuatro trabajos académicos fundamentales del profesor universitario: el descubrimiento o investigación, la integración, la aplicación y la enseñanza. Su descripción del perfil del docente universitario será la base para elaborar un perfil deseado del profesor universitario adventista.

El descubrimiento

Boyer sostiene que la investigación es medular para el trabajo de la educación superior, ya que no sólo contribuye al acervo del conocimiento humano, sino al clima intelectual de un centro de enseñanza superior. "La mente indagadora del investigador es de un valor incalculable para la academia y para el mundo. La investigación, en todas las disciplinas, es el centro mismo de la vida académica, y la búsqueda del conocimiento debe cultivarse y defenderse con asiduidad. El estado de excitación intelectual provocado por esta búsqueda anima a los profesores y revitaliza a las instituciones de educación superior" Boyer, p. 38

El profesor que no está involucrado en la producción de conocimiento, en la búsqueda de nuevos horizontes, en la resolución de problemas, se convierte en un repetidor y no un autor. No tiene un discurso fresco para sus estudiantes, y fácilmente entra en una rutina que debilita la vida académica en su especialidad y en la institución.

Ha sido una creencia muy común desmerecer el trabajo de descubrimiento de los investigadores cristianos que presentan su posición filosófica como marco de la investigación. Sin embargo varios autores han defendido la posición de los cristianos investigadores. Mientras Sterk (2002) compila diferentes perspectivas de las relaciones entre la religión y la erudición en la educación superior. Roy Clouser (1991) ya había presentado una reinterpretación de las relaciones entre religión, filosofía y ciencia. Las teorías científicas y filosóficas están finalmente basadas en presuposiciones religiosas que las controlan y las regulan. Si el investigador cree en la Biblia, esas creencias y presuposiciones deben estar claramente expresadas como base de su investigación y su docencia. En verdad no existe la neutralidad religiosa en ninguna de las disciplinas.

Una tarea de descubrimiento importante del profesor cristiano es la de encontrar los principios filosóficos básicos sobre los cuales puede asentar la asignatura. Es una tarea de búsqueda y descubrimiento de la verdad. El docente debe ser un estudioso de lo que significa ser un especialista en esa disciplina desde una perspectiva bíblica y cristiana. Esta tarea de descubrimiento consiste en remontar las prácticas en busca de las teorías y presuposiciones y navegar por las corrientes de la verdad desprendidas de la Palabra de Dios.

La integración

Es necesario también que los docentes den significado a hechos aislados y los pongan en perspectiva. Eso es integración. Para Boyer "la integración quiere decir establecer relaciones entre las disciplinas, colocar las especialidades en un contexto más amplio, dar luz a los datos en forma reveladora, y con frecuencia educar también al público no especializado. Se trata de un trabajo serio y disciplinado que intente interpretar, conjugar y aportar una visión nueva sobre la investigación original." Es la "articulación" entre la investigación y el resto del trabajo académico. Implica que haya interpretación entre la investigación personal o de los demás y los patrones intelectuales más extensos. Es el traspaso de las fronteras tradicionales de las disciplinas a otros campos. Por ejemplo, la teoría del cambio, que se generó en los negocios, está ahora integrada a la actividad educativa. La interdisciplinariedad y multidisciplinariedad surge como un resultado del trabajo intelectual de integración.

Para un docente adventista, la integración tiene un alcance mucho más amplio que la articulación académica. Se extiende ampliamente a todos los ámbitos de la vida. No solamente a la búsqueda e integración del desarrollo espiritual mediante una relación salvadora con Cristo, sino también a las dimensiones sociales, culturales y físicas. Ve el don de Dios en el diseño del ser humano, al otorgarle el poder de pensar y hacer. Al otorgarle facultades físicas, mentales, sociales y espirituales. Al hacer del hombre una unidad de cuerpo y alma. La integración es una oportunidad de interpretar y articular su disciplina en la complejidad y diversidad de la experiencia humana.

La aplicación

El académico se pregunta "¿cómo puede aplicarse responsablemente el conocimiento en la solución de problemas sustantivos? ¿Cómo puede serle útil a los individuos y a las instituciones? Y además, ¿pueden los problemas sociales por sí mismos definir la agenda de la investigación académica?" Boyer, p. 41

"Para considerarse como parte del trabajo académico, las actividades de servicio deben vincularse estrechamente con el campo de conocimiento específico del profesor, surgir directamente de la actividad profesional y relacionarse con ella. El servicio así concebido es un trabajo serio y exigente que requiere el rigor —y la responsabilidad— que se asocia tradicionalmente con las actividades de investigación". Boyer, p. 43. En la última década, seguramente, tras la propuesta de Boyer y la definición de la educación superior hecha por la UNESCO para el siglo XXI, se ha iniciado un fuerte énfasis en el servicio en la educación superior. En un comienzo, el servicio aparecía como algo amorfo e impreciso, y por lo tanto difícil de medir. Por esa razón no se lo incluía como una actividad académica importante. Sin embargo, en los últimos años, ha adquirido una dimensión sustantiva dentro de las funciones docentes. Implica que el docente salga de su "torre de marfil" y la nación y el mundo den fe de que el trabajo académico es valioso.

El trabajo académico de aplicación como lo definimos aquí, no es camino de un solo sentido, ya que no solamente el docente conoce y aplica sus conocimientos a la realidad, sino que interactúa con el medio y aprende de él.

Para un docente adventista el servicio es el filtro maestro de todas sus experiencias docentes, porque el verdadero objeto de la educación es la formación para el servicio. El resultado final de la educación cristiana es el servicio a Dios y al prójimo. El impacto de la aplicación de los conocimientos tanto profesionales como espirituales y sociales en el servicio abnegado y sacrificado se sentirá en un desarrollo más acabado de la profesión, en una interrelación con el estudiante y en una preparación de este último para un servicio eficaz en esta vida y en la futura.

La enseñanza

Como empresa académica, la enseñanza empieza con lo que el profesor sabe. "Quienes enseñan deben, sobre todo, estar bien informados y ser versados en el conocimiento de sus campos. La enseñanza sólo puede ser apreciada cuando los profesores han leído con profusión y sienten un compromiso intelectual." Boyer, p. 44 "Los grandes maestros crean un terreno común para el compromiso intelectual. Estimulan un aprendizaje activo, no pasivo, y alientan a los estudiantes a ser pensadores críticos y creativos, con la capacidad de continuar aprendiendo una vez que su vida estudiantil haya terminado" Boyer, p. 45

"Aunque las cátedras bien preparadas tienen, sin duda, su lugar, la enseñanza, en su mejor expresión, significa no sólo la transmisión del conocimiento sino también su transformación y extensión. Por medio de la lectura, la discusión en clase, y ciertamente los comentarios y preguntas hechos por los estudiantes, los profesores mismos deben ser impulsados hacia derroteros nuevos y creadores" Boyer, p. 45

¿Debe el maestro mostrar sus creencias religiosas en su docencia? Esta pregunta se la hace Jean Bethke EIshtain en la recopilación de Sterk (2002). Ella misma la contesta diciendo que el asunto no es si debe o no, sino que en realidad el docente sí refleja sus creencias religiosas en su enseñanza. No podría no hacerlo. No se trata de utilizar el magisterio como un pulpito para doctrinar, sino que al citar las creencias en la misma raíz del docente, éstas son las que le dan sentido e impulso a toda su enseñanza. Para el docente adventista, la expresión de Boyer, de que el docente es responsable de la '"trasmisión de conocimiento, transformación y extensión" tiene una dimensión más completa y compleja. El docente no solamente enseña por lo que dice, sino mucho más por lo que modela. Y éste es para el docente el mayor desafío: modelar una relación salvadora con Cristo, modelar un crecimiento constante en la dimensión intelectual, y vivir la vida de Cristo como maestro en la formación de discípulos. Además tiene el desafío de ser un modelo en salud, disposición alegre y temperamento equilibrado. Va lo dijo Gaebelain (1968)"No puede haber educación cristiana sin maestros cristianos"

La descripción del perfil del docente de Boyer resulta difícil de alcanzar. Sin embargo, a lo luz de la educación cristiana, todavía resulto una plataforma estrecha y baja. Insuficiente, Un perfil trascendente de los ámbitos seculares solamente puede ser alcanzado por un docente cristiano bajo la influencia del Espíritu Santo que recibe una capacitación constante en la medida en que cité abierto a la gracia divina.

 

La otra cara del perfil del docente universitario: cómo los estudiantes universitarios conforman su cosmovisión de la vida y la profesión

Steven Garber (1996) describe las decisiones importantes que hacen los estudiantes durante sus años universitarios- En esos años cruciales forman una cosmovisión, es decir deciden qué creen realmente sobre el mundo y el propósito de la vida. Forman sus hábitos y relaciones que le duraran todo la existencia. Deciden si van a vivir con lo que creen o si tendrán un doble discurso: por un lado sus creencias pensadas y expresadas,y por otro lado sus experiencias y vivencias. Y es en esos años, cuando la educación es la más fragmentada. Por eso el esfuerzo de los docentes debe apuntar a que los estudiantes en, esos años integren sus convicciones, por medio de elaboración y respuesta a preguntas,la resolución de sus crisis, el desarrollo de su carácter, y, fundamentalmente por medio de un mentor que encarne la cosmovisión deseada,y una comunidad en la que pueda vivir la cosmovisión en compañía estimuladora v comprometida.

ArthurHolmes (2001) al analizar el desafío de la integración del conocimiento, la vida y la practica en el estudiante señala que la formación del estudiante universitario debe ser másintencional y que depende en gran medida de un mentor preocupado por el estudiante, interesado por su vida espiritual, social sus actividades extracurriculares, que está dispuesto para aconsejarlo a partir de las fortalezas y debilidades, que modele su trabajo como servicio y que crea que lo que uno es, es más importante que lo que uno hace.

Elena de White, ya había dicho hace muchísimos años, de una manera magistral, que la verdadera educación consiste en desarrollar la individualidad, que es la facultad de pensar y hacer, de modo que sean "fuertes para pensar y obrar,... que sean amos y no esclavos de las circunstancias,... que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones" La educación, p. 15.

Mannoia (2000) señala cuatro vías por medio de las cuales un estudiante puede elaborar un compromiso cristiano critico: por disonancia, por la formación de hábitos, por el modelaje y por una experiencia en comunidad. Basada la presentación de Mannoia se presentaran cuatro dimensiones que explican cómo se produce en el estudiante la conformación de un compromiso real y duradero que trascienda el pensamiento para convertirse en acción que le dura toda la vida.

Disonancias y crisis

El paso de un estudiante por la universidad no siempre es fácil y armonioso, sino disonante y doloroso. El desarrollo, el crecimiento en general, es una experiencia dolorosa. Las crisis, los conflictos, los debates, son oportunidades valiosas del docente para provocar disonancia en sus estudiantes y promover el crecimiento, la elaboración de convicciones y la toma de decisiones sobre conductas y hábitos.

Con todo, la exposición de los estudiantes a esas disonancias tiene sus peligros. No todos los estudiantes responden bien a la disonancia. Por eso el rol del docente es muy importante en su función de minimizar los riesgos. El docente debe conocer al estudiante, de modo que no lo deje sumergido en un conflicto sin salida. El conflicto solamente es un estimulador para la consolidación de una cosmovisión.

Formación hábitos virtuosos

La formación universitaria es más que el conocimiento intelectual. La formación de hábitos y la adquisición de habilidades son esenciales. Es la esencia misma de la formación del carácter.Y requiere mucha disciplina. No es suficiente enseñar a los alumnos a sostener opiniones elaboradas y tomar posiciones, sino que deben ser personas que vivan con sus creencias cada día, cada momento, en toda circunstancia. En ese sentido, los años universitarios son cruciales para la formación de hábitos que perdurarán a lo largo de la vida. En estos años los estudiantes eligen conscientemente a qué hábitos van a adherir.

Modelos

Por supuesto, no todos los hábitos son buenos. La adquisición de hábitos virtuosos es un desafío que descansa mayormente en el modelaje. El poder de la vida de un maestro perdura más allá del tiempo que pasa con el estudiante, y hasta trasciende la vida misma del docente. Un modelo admirado es deseable de ser imitado. El estudiante ve en sus maestros modelos a imitar. Allí se produce el discipulado: docentes y alumnos en colaboración, en un trabajo conjunto.

La comunidad escolar

Pero este modelaje no se realiza en la solicitud, sino en la comunidad, de allí la importancia de la comunidad educativa amplia y diversa, para que tanto la disonancia, la formación de hábitos, y el modelaje se concreten en un medio en que se puedan probar las ideas y los actos en la busca de la verdad y lo valioso.

Como el docente puede acercarte al perfil deseado

El desarrollo de un perfil deseado no se da por casualidad. Requiere de todo el esfuerzo comprometido del docente y de la agencia del Espíritu Santo. El docente, por su parte puede buscar


  • Tener un conocimiento filosófico y teórico de lo que se espera de la educación adventista en una institución educativa.

  • Construir presuposiciones filosóficas sólidas que sustenten su área de especialidad, las asignaturas que enseña y sus trabajos de investigación.

  • Describir un ideal de su trabajo docente en el currículo formal, informal y oculto.

  • Desarrollar un interés constante y específico por mejorar su trabajo en las áreas descriptas anteriormente.

  • Planificar intencionalmente su trabajo académico en cada una de las áreas de modo que se asegure alcanzar los objetivos y la espontaneidad de sus esfuerzos.

  • Buscar espacios de intercambio de sus éxitos y fracasos con otros docentes. (Korniejczuk, 1994)

La planificación e implementación del procedo enseñanza aprendizaje desde una perspectiva cristiana

El perfil del docente universitario adventista tiene un concepto más amplio y un fin más elevado que los más exigentes perfiles seculares, porque su impacto sobre los estudiantes es mayor que el requerido en las instituciones comunes. Requiere de un trabajo concienzudo de los maestros en la determinación del currículo, la selección de los contenidos y su organización, la selección de las experiencias de aprendizaje y las estrategias de evaluación.

Determinación del currículo

La determinación del currículo es la decisión más importante que tiene que hacer una institución educativa. Jesús no fue a ninguna de las prestigiosas escuelas de su tiempo porque tenían un currículo que empequeñecía lo grande y engrandecía lo pequeño. Este currículo desproporcionado le hubiera impedido una preparación equilibrada para el desarrollo de su misión en la tierra. Por eso, en lugar de asistir a las escuelas de los rabinos y aprender cuidadosamente las tradiciones, leyes y costumbres de los judíos, Dios le diseñó un programa de estudios especial con cuatro componentes: El estudio de la Palabra de Dios y de la naturaleza, el trabajo útil y las vicisitudes de la vida. "Obtuvo su educación (Jesús) directamente de las fuentes indicadas por el cielo, del trabajo útil, del estudio de las Escrituras y la naturaleza, y de las vicisitudes de la vida, que constituyen los libros de texto de Dios, llenos de instrucción para todos los que buscan con manos dispuestas, ojos abiertos y corazón comprensivo". La educación, p. 73. Para sorpresa de los maestros de su tiempo, este currículo lo capacitó para tener un diálogo erudito con los doctores de la ley, a la corta edad de 12 años, y dejarlos asombrados de sus conocimientos, claros, pertinentes, profundos.

Criterios generales para la selección de contenidos, su organización y selección de experiencias de aprendizaje a partir de los principios bíblicos y de Elena White en sus escritos sobre educación

La Biblia como fundamento del currículo

La Palabra de Dios debe ser la base para conocer a Dios y establecer una relación íntima con Él y para fundamentar todo conocimiento. Aunque la Biblia no es un compendio de toda la verdad existente, es la fuente de principios que permiten discriminar la verdad del error. Si algo hay de verdad en el conocimiento científico, literario o histórico, es un reflejo de la verdad única proveniente de Dios.

El conocimiento científico o literario de la mejor calidad

Dios no solamente se revela a través de su Palabra, sino a través de la naturaleza, la vida y obra de los hombres, las producciones artísticas. El conflicto entre el bien y el mal tiene como campo de batalla la mente humana, el conocimiento. De modo que la mejor herramienta que puede tener un estudiante es el discernimiento entre la verdad y el error, para poder decantar entre toda la hojarasca de conocimiento falso, las pepitas de oro del conocimiento verdadero.

La preparación para la vida, para afrontar las vicisitudes con éxito

La educación que tiene un concepto restringido se ocupa solamente de un entrenamiento para el trabajo. La vida es más que una carrera o una profesión. El mundo complejo y diverso requiere que el estudiante esté preparado para enfrentar con éxito las distintas problemáticas que le presente la vida: la formación y sostenimiento de una familia, el cuidado de la salud, los hábitos de trabajo, la valoración de la cultura y el arte y la capacidad de ejercer liderazgo en su comunidad y en la iglesia. Debe tener las herramientas para hacerle frente a los conflictos e incertidumbres que estarán sembrando su camino.

Un programa balanceado diario que permita el cuidado de la salud y el desarrollo armonioso de todas las facultades

Es imposible un desarrollo científico y espiritual a menos que se tenga un programa diario balanceado. Para que Dios pueda comunicarse eficazmente con la mente del ser humano, ésta necesita estar en un cuerpo sano y vigoroso. Por eso, los contenidos deben estar seleccionados de tal modo que a lo largo del día se utilicen todas las facultades armoniosamente para permitir el desarrollo óptimo de cada una de ellas.

El servicio abnegado como el objetivo de la educación

El propósito de toda la educación es el servicio. De modo que es necesario seleccionar contenidos que apunten a este propósito fundamental. Esta selección requiere de un esfuerzo especial y sistemático, ya que va contra la corriente de un mundo posmodemo que busca la satisfacción propia con el menor esfuerzo.

La determinación del currículo debe ser una fiel expresión de las creencias. No es una adaptación del currículo secular, sino un reenfoque y una recreación según los propósitos propios de la educación cristiana, ya que la base curricular es única y distintiva.

Selección de los contenidos de una asignatura

Una de las primeras tareas del docente frente a una asignatura es determinar qué va o enseñar y qué no va a enseñar. Esa decisión es crucial, y no solamente esta determinada por el nivel de la asignatura sino por las presuposiciones filosóficas, los conocimientos, los gustos del docente y las necesidades del estudiante.

Algunos principios cristianos guiadores para la selección del contenido de una asignatura son los siguientes:

Distinción de conocimientos verdaderos y falsos

No todo lo que aparece como conocimiento en un área es verdadero. Aunque la Biblia no es un compendio de toda la verdad—no fue escrita como un compendio exhaustivo de la verdad— sí provee un patrón para distinguir la verdad del error en todas las áreas. El docente debe escudriñar la Palabra de Dios para obtener de ella los principios que le permitan primero a el, y luego a sus estudiantes distinguir la verdad del error. Es importante que los estudiantes adquieran la habilidad de discernir lo que es correcto de lo que no lo es.

Cabe la pregunta,¿cuanto hay que enseñar de la mentira para poder distinguir la verdad del error? Sería imposible convertirse en un experto en la detección de los conocimientos falsos a partir de su estudio, porque éstos se multiplican mas rápido que la capacidad de aprenderlos, y porque sus formas son diversas y variadas. Si el docente y sus estudiantes están familiarizados con la verdad, la falsedad sea fácil de distinguir por contraste.

Distinción de los conocimientos más valiosos

Es importante que el docente determine cual es el conocimiento más valioso. Cuáles son los conceptos, principios, teorías fundamentales, cuáles son las habilidades importantes y cuáles son los valores y actitudes esenciales. Si solamente el estudiante pudiera aprender una cosa, ¿cual elegiría? Si el maestro tiene muy en claro las presuposiciones filosóficas sobre las que basa su asignatura, desde esa perspectiva observa la importancia y pertinencia de los contenidos de su asignatura.

Si el profesor distingue qué contenidos son indispensables, esenciales, tanto Él como sus estudiantes verán claramente la importancia que le da a ellos. Esta importancia estará marcada por el tiempo que se dedique a ellos, la manera como recurre o utiliza esos contenidos y las aplicaciones que le da. Es importante que también sea claro en determinar qué contenidos son necesarios, sin ser esenciales y cuales son simplemente accesorios, porque la importancia que el maestro le dé a los contenidos va a tener un impacto profundo en sus estudiantes.

A menudo el docente tiene la tentación de elegir más contenidos que los que caben en el lapso restringido de su materia. Si es cuidadoso, eligirá aquellos contenidos específicos que pueden ser representativos, ejemplares de otros que puedan transferirse a aprendizajes posteriores.

Selección intencional de conceptos y principios, habilidades y valores

No debe el docente conformarse con seleccionar solamente un tipo de contenidos. Puede ampliar su selección cuanto pueda para alcanzar todas las áreas de desarrollo del estudiante en relación con su asignatura. Que determine cuáles son los valores que espera que hayan internalizado al final de su clase, y la importancia de estos valores no solamente en el transcurso de su clase, sino en la vida misma. Que elija cuáles son los hábitos y habilidades que requiere y deje suficiente espacio en su selección como para que tengan las oportunidades de practicarlos.

A más joven el estudiante, más cuidadosa la selección

No es lo mismo seleccionar contenidos para estudiantes de nivel primario, secundario o universitario. Las capacidades de análisis, discriminación y abstracción se incrementan en la medida que se desarrolla el estudiante, de modo que a más joven el estudiante más cuidadoso sea en seleccionar los contenidos. A medida que el estudiante va desarrollando su pensamiento, su maduración y sus convicciones, puede estar expuesto a desafíos mayores en las diversas áreas.

¡Use su prerrogativa de seleccionar!

El maestro no debe renunciar a su responsabilidad de elegir los contenidos. Los programas del gobierno tienen su propia selección, los autores de los libros de textos han sido elegidos. Que el docente no permita que ellos hagan la selección. Debe asegurarse de que su elección salga de los parámetros estrechos de la educación secular y se amplíe y eleve hacia la eternidad. Debe pensar cuidadosamente qué va a seleccionar hasta que esté convencido de que pueden ser "acreditados" en la escuela del más allá.

Organización de los contenidos

Si el objetivo del currículo es que el estudiante al finalizar sus estudios tenga una cosmovisión cristiana arraigada en la vida práctica, es importante también el modo como se organizan los contenidos para que el estudiante tenga las mejores oportunidades para su desarrollo. Para ello debe tener en cuenta las secuencias en las que va a organizar los contenidos, cuáles merecen ser repetidos con distintos niveles de profundidad y cómo la organización de los mismos puede potenciar el aprendizaje de los conceptos, de las habilidades y de los valores.

Selección de las experiencias de aprendizaje

Arthur Holmes (en Dockery y Gushee, 1999) señala que las contribuciones distintivas de la educación cristiana son la formación del carácter y la preparación para el servicio. La educación universitaria es más que un entrenamiento para el trabajo, es una preparación para esta vida, y para la vida del más allá. Las experiencias de aprendizaje son todas las actividades que realiza el estudiante para el aprendizaje. Estas experiencias, seleccionadas por el maestro producen huellas indelebles en la formación del estudiante.

A continuación se presentan algunos principios guiadores para la selección de experiencias de aprendizaje, basados en la Biblia y en los escritos de Elena de White

Deben tener propósito redentor, preparar para la escuela del cielo

Las experiencias de los estudiantes deben tener un propósito restaurador, elevador de la naturaleza humana, deben formar parte del entrenamiento para la escuela del mas allá.

Deben dar la oportunidad de resarcirse al que se equivoca

En medio del gran conflicto, estudiantes y maestros cometen errores. Las experiencias de aprendizaje deben proveer al estudiante de la oportunidad de recuperarse de los errores, enmendarlos, y adherirse a la verdad.

Debe ser un ladrillo para la edificación del carácter

Toda actividad de aprendizaje debe tener como propósito la edificación del carácter.

Debe tener en cuenta la integralidad del ser

Las actividades de aprendizaje deben considerar al estudiante como un ser integral. Aunque enfaticen algún aspecto —físico, mental, social, artístico, espiritual— no deben aislarlo en detrimento de la composición balística del ser humano.

Debe ser útil para la vida real

La pregunta ácida de un estudiante es ¿para qué sirve esto? La utilidad de la experiencia debe ser evidente—ya sea en forma inmediata o mediata— de modo que el estudiante esté en condiciones de hacer la transferencia a la vida real de la experiencia vivida.

Debe atender a las tendencias del fin del tiempo

El importante que el estudiante sepa observar e interpretar las tendencias de los tiempos en que vive. Las experiencias de aprendizaje deben ser un entrenamiento en atender a las tendencias de los tiempos finales de la historia.

Debe contrarrestarlas malas influencias del hogar y/o del medio secular

Las instituciones educativas están llamadas a ser centros de reforma, donde los estudiantes tienen experiencias que les ayudan a identificar influencias nocivas tanto de sus propios hogares como de la sociedad en general. Las experiencias de aprendizaje pueden proveer de herramientas para superar las influencias nefastas que minan la formación del estudiante.

Debe utilizar una variedad de métodos y ayudas didácticas

El maestro no puede conformarse con un solo método de enseñanza. Si bien las asignaturas tienen estrategias de enseñanza que le son propias, es importante que el maestro tenga un portafolio de estrategias para producir en el estudiante las disonancias de aprendizaje que lo habilitarán a funcionar con éxito en distintos ambientes.

Debe promover la colaboración, no la competencia

La colaboración es una de las leyes del cielo. Mientras que la competencia destruye y lastima, la colaboración permite que todos se enriquezcan. El maestro que utiliza experiencias de aprendizaje que favorece la colaboración, apoyará el desarrollo tanto de los más listos como de los más lentos.

Criterios de evaluación

La evaluación parece ser una de las más difíciles de las tareas del docente. Porque una cosa es lo que el maestro enseña, otra, probablemente la que el alumno aprende, y posiblemente, otra diferente es lo que el maestro evalúa. Lo más injusto de todo es que toda la evaluación se reduce a un número, que por más precauciones que se tenga en el proceso para que sea objetivo, no es posible que revele lo que realmente el estudiante conoce, sabe hacer y quiere hacer.

El sistema de evaluación a veces amenaza el desarrollo real del estudiante. Algunos estudiantes son lentos al comienzo, y los maestros tienen que tener paciencia. Pero luego aprenden rápidamente y asombran a sus maestros. Otros parecen brillantes pero el tiempo puede demostrar que florecieron muy rápidamente. El docente necesita las herramientas apropiadas para construir un sistema de evaluación que sea coherente con todo el proceso educativo de la institución y de la materia (Bandiola. 1994).

Algunos criterios para planificar la evaluación de los aprendizajes:

  • Tener en cuenta que la evaluación es una experiencia de aprendizaje con un propósito redentor.
  • Diseñar la evaluación del estudiante teniendo en cuenta el perfil del egresado, la misión y la visión. "El perfil del egresado lo conforman los conocimientos, destrezas, habilidades, actitudes y valores requeridos para satisfacer las necesidades de actuación profesional (éticas, políticas y económicas) en los ámbitos laboral y social. Se concreta en tareas, funciones, actividades y acciones susceptibles de ser realizadas por el egresado" Glazman, p. 125.
  • Utilizar más que un sistema de calificación, de modo que permita un espacio a una diversidad de conocimientos (conceptos, habilidades, valores).
  • Utilizar una diversidad de estrategias de evaluación, de acuerdo con lo que se va a evaluar.
  • Permitir oportunidades de éxito a los alumnos más lentos, y oportunidades de crecimiento a los más rápidos o brillantes.
  • El peso de los distintos aspectos de una evaluación deben ser coherentes con la importancia en la selección de los contenidos y las experiencias de aprendizaje.
  • La evaluación pretende medir los distintos aprendizajes de los estudiantes, no sus capacidades o sus posibilidades futuras. Vea al estudiante como lo que puede llegar a ser.

La coherencia del trabajo docente —en el currículo formal, informal y oculto— con la filosofía de la educación cristiana es el más grande desafío que tiene la educación. Su logro está en la conjunción de los esfuerzos humanos con la capacitación divina. Los resultados de estos esfuerzos no se pueden medir en este mundo, pero serán evidentes en la escuela del más allá.

Referencias bibliográficas

Bandiola, Benjamín. (April-May 1994). Improving measurement and evaluation in higher education. Journal of Adventist Education.

Boyer, Emest. (1997).Una propuesta para la educación superior del futuro. México: Fondo de Cultura Económica.

Clouser, Roy. (1991).The Myth of Religious Neutrality.Notre Dame: Notre Dame University Press.

Gaebelein, F. E. (1968).The patterns of God's truth: Problems of integration in Chrístían education. Winona Lake, IN: BMH Books.

Garber, Steven. (1996). The Fabric of Faithfulness. Weaving together belief & behavior during the university years.Downers Grove: InterVarsity Press.

Glazman Nowalski, Raquel. (2001).Evaluación y exclusión en la enseñanza universitaria.México: Paidós educador

Holmes, Arthur, en Dockery, David y Gushee, David, ed. (1999). The future of Chrístían Higher Education. Nashville, TN: Broadman & Holman Publishers.

Holmes, Arthur. (2001). Building the Christian Academy. Grand Rapids: Eedmans Publishing Company.

Korniejczuk, Raquel B. (1994). Stages of deliberate teacher integration of faith and learníng: the development and empirical validation of a model for Christian education. UMI.

Mannoia, V. James. (2000). Christian Liberal Arts. An education that goes beyond. Lanham: Rowman and Littlefield Publishers.

Sterk, Andrea, ed. (2002). Religión, Scholarship and Higher Education. Perspectives, Models and Future Prospects. Notre Dame: Notre Dame University Press.

White, Elena de. (1964).La educación. Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana.